ETB y Hikvision lanzan un piloto para modernizar el alumbrado público de Bogotá

ETB y Hikvision proponen convertir el alumbrado público de Bogotá en una red inteligente 

Las dos compañías presentaron un piloto que aspira a transformar cada poste de luz en un nodo de datos conectado a un gemelo digital de la ciudad. El proyecto está en fase de diseño y todavía no tiene fecha de despliegue.

 

La Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) y el fabricante Hikvision convocaron a medios de comunicación en Bogotá para presentar lo que denominan la Red Inteligente de Bogotá. La iniciativa busca aprovechar la modernización del alumbrado público de la capital para instalar sensores, cámaras y conectividad sobre la infraestructura de postes que ya existe en la ciudad.

 

«Hoy estamos presentando una gran oportunidad a partir del desarrollo de la modernización de la infraestructura del alumbrado público, para poder tener un sistema, una red inteligente de Bogotá», explicó Luis Arley Castiblanco, vicepresidente de Empresas y Gobierno de ETB. 

 

El planteamiento técnico se organiza en tres capas. La primera es la infraestructura física existente, es decir, los postes de alumbrado ya instalados. La segunda es la conectividad: «Vamos a tener fibra y comunicación en cada sitio», señaló Castiblanco. La tercera es la capa de analítica, que procesaría en tiempo real la información capturada por cámaras con videoanalítica y por sensores de calidad del aire y de ruido.

 

Sobre el papel de la inteligencia artificial, el vocero de ETB indicó que «lo que va a hacer es detectar en cada una de las imágenes hechos relevantes o casos de uso específicos que nosotros diseñemos para que ella responda». Como ejemplos citó la detección de inundaciones en vías, que activaría una alerta al cuerpo de bomberos, y la de hurtos con arma de fuego.

 

Gustavo Morales, director de Desarrollo de Negocios de Hikvision para Colombia, describió el objetivo final del proyecto como un gemelo digital de la ciudad. «Básicamente es una representación viva de un territorio, no estamos hablando de un mapa o de una maqueta», explicó. Según el vocero, ese modelo permitiría ubicar espacialmente cada incidente, anticipar situaciones a partir de datos históricos y simular eventos antes de ejecutarlos en la vía real.

 

Como antecedentes, el fabricante mencionó implementaciones en San Andrés Islas, donde según la compañía operarán más de 250 cámaras integradas a un modelo digital de la isla, y en el estado de Río de Janeiro. También hizo referencia a proyectos articulados con el Fonsecon en cerca de 294 municipios colombianos.

El alumbrado como punto de partida

El componente de iluminación fue expuesto por Estphefane Tarazona, funcionaria de la Subdirección de Alumbrado Público de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP). Tarazona describió un esquema de atención que hoy depende de la denuncia ciudadana: «El reporte inicial inicia con un reporte de la ciudadanía», dijo, lo que obliga a una visita técnica en campo para clasificar la falla.

 

Los tiempos de respuesta son, según su exposición, el principal cuello de botella. «Nosotros debemos esperar a veces entre 72 a 120 horas para que el servicio de alumbrado público sea atendido por el operador», afirmó. La telegestión permitiría conocer la ubicación exacta y el tipo de falla en tiempo real, y regular la intensidad lumínica según el uso del espacio urbano y la presencia de peatones, ciclistas o vehículos.

 

El diagnóstico coincide con cifras de la propia entidad, que este mes puso en marcha un piloto de telegestión e iluminación inteligente en un corredor comercial de la ciudad. La UAESP reporta que durante 2026 procesó cerca de 93.000 órdenes de servicio y atendió el 86,93 % de los casos en menos de 120 horas. Entre 2025 y lo corrido de 2026 tramitó además más de 24.000 requerimientos por daños o hurto de infraestructura eléctrica, y calcula que cada luminaria vandalizada cuesta en promedio más de 1,3 millones de pesos entre material y mano de obra.

 

La ciudad llega a esta discusión con un proceso previo de sustitución tecnológica: entre 2020 y 2023 se reemplazaron 97.486 luminarias de sodio por tecnología LED, con ahorros energéticos que la UAESP estimó cerca del 48 %. La literatura internacional ubica los ahorros de la iluminación LED con control adaptativo en rangos amplios, entre 48 % y 70 %, según la ciudad y la estrategia de atenuación que se aplique.

Cámaras, evidencia y datos personales

En materia de seguridad, ETB expuso casos de uso que incluyen cotejo biométrico facial contra listas de personas buscadas, lectura de placas para rastreo vehicular, detección de armas y alertas por aglomeraciones. La compañía fijó como meta llegar a cinco cámaras por cada mil habitantes en Bogotá, frente a una cifra que los voceros ubicaron hoy alrededor de una por cada mil.

 

Consultado sobre el calendario, Castiblanco respondió: «Estamos actualmente en el diseño de la solución para poderla tener dentro de la ciudad. Todavía no hay fecha, pero la meta es llegar a 5 y es parte de la meta de esta administración».

 

Las comparaciones internacionales presentadas en el evento difieren de los conteos independientes más citados. Los voceros atribuyeron 13 cámaras por cada mil habitantes a Nueva York y a Río de Janeiro. El estudio de Comparitech, actualizado en 2025, le asigna a Nueva York 80.303 cámaras para poco menos de 7,9 millones de habitantes, es decir 10,12 por cada mil, y ubica el promedio global de las ciudades analizadas en 5,82. Ese mismo estudio encontró poca correlación entre la densidad de cámaras y los indicadores de criminalidad o de percepción de seguridad.

 

La evidencia académica también matiza las expectativas. La revisión sistemática más citada sobre el tema, publicada por Eric Piza, Brandon Welsh, David Farrington y Amanda Thomas en Criminology & Public Policy, analizó 80 evaluaciones a lo largo de cuatro décadas y encontró una reducción del delito cercana al 13 % en las zonas con cámaras frente a las zonas de control, un efecto que los autores califican de modesto pero significativo. 

 

Los resultados más consistentes se dieron en parqueaderos y zonas residenciales, y los esquemas con monitoreo activo e intervenciones simultáneas mostraron efectos mayores, alrededor del 34 %.

 

El punto de partida local también pesa. Aunque el Distrito informó en marzo de 2026 que el Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C4) integra cerca de 13.000 cámaras públicas y privadas, un informe de la Secretaría de Seguridad entregado al Concejo indicó que, con corte al 15 de marzo, 1.367 de las 5.824 cámaras oficiales instaladas no estaban operando, es decir el 23,47 %.

 

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