Samer Atassi, vicepresidente de Jumio para América Latina, sostiene que reducir los pasos que enfrenta un usuario al abrir una cuenta no necesariamente debilita los controles antifraude. La afirmación fue el eje de la primera parada del Risk Signals Latam Tour, realizada en Bogotá.
La premisa que defendió Samer Atassi contradice un mito extendido en las áreas de riesgo y cumplimiento: que cada control adicional debe traducirse en un paso más para el cliente. «Menos fricción no quiere decir mayor fraude», planteó el ejecutivo. «Son dos cosas diferentes y no tienen que chocar, son complementarias».
El evento, que contó con la participación de representantes de Experian, Latam Fintech Hub, Asobancaria, MS Legal y Lulo Bank, hace parte de una serie de encuentros para analizar cómo evolucionan el fraude, el riesgo, la regulación y las tecnologías de identidad digital en la región.
«Los riesgos más relevantes rara vez aparecen de forma repentina. Generalmente comienzan como señales dispersas que, cuando se interpretan correctamente, permiten anticipar tendencias, ajustar estrategias y reducir la exposición al fraude», señaló Atassi.
De la verificación a la inteligencia de identidad
Parte del secreto para lograr un equilibrio entre la seguridad y la experiencia del cliente es el paso a la inteligencia de identidad, definida por el NHI (Non-Human Identity Management Group) como la capa que da sentido a los datos de identidad. En vez de una lista enorme de usuarios, cuentas y permisos, este enfoque entrega respuestas: quién está entrando, a qué está accediendo, si eso es normal y si debería preocupar.
Para lograrlo, cruza tres cosas: quién es cada identidad, qué permisos tiene y cómo se está comportando. Con eso separa el acceso rutinario del que representa un riesgo real. Pilar Pereira, directora de alianzas estratégicas de Jumio, destacó que, gracias a esta tecnología, se pasa de confiar en un momento puntual de validación a incorporar el historial y el contexto de cada persona conformando el corazón de las identidades retulizables.
«No puedo confiar únicamente en lo que veo hoy«, aseguró, y planteó que la evaluación debe considerar a la persona «antes, hoy y mañana». Bajo ese enfoque, la identidad deja de reducirse al documento. El dispositivo desde el que se abre la cuenta, la línea telefónica, la dirección IP, la geolocalización y el comportamiento pasan a operar como señales de riesgo con peso propio. Así, las identidades reutilizables reposan en el historial de datos utilizados mejorando la experiencia del cliente (ver el vídeo de la cabecera).
Cuentas mula e identidades reutilizables
Gracias a sus cualidades, la inteligencia de identidad permite detectar fraudes en los que el documento y la biometría son auténticos, como las cuentas mula, un problema que los voceros de la compañía describieron como particularmente grave en el mercado colombiano y que, según explicaron, no se resuelve validando cédula y rostro porque las identidades involucradas son reales.
En concreto, una cuenta mula es una cuenta bancaria o billetera digital legítima, registrada a nombre de una persona real, que se utiliza para recibir y transferir dinero de origen ilícito. Los delincuentes depositan fondos en ella y el titular los envía a otras cuentas. Como las transferencias suelen ser de bajo monto y la cuenta mantiene un historial aparentemente normal, el dinero que sale adquiere una apariencia de legitimidad.
En la práctica, este es el eslabón que permite transformar el fraude en dinero extraído y es el mayor desafío, porque en este proceso no falla la verificación de identidad. La biometría corresponde, las credenciales son correctas, la persona existe. Los controles de autenticación no tienen nada que reportar, porque el titular es quien dice ser.
Una regulación que castiga, pero no previene
Otro eje de la charla fue regulatorio. Atassi expuso una crítica al enfoque normativo. «Estamos teniendo mucha regulación para castigar, para corregir, mucha carga operacional. Pero no hay nada en la regulación para prevenir», dijo. Su reparo apunta a la generalidad del texto: la obligación de realizar una verificación de identidad no especifica qué sistemas deben implementarse ni con qué nivel de robustez, «porque no todos detectan la misma cosa».
El contraste que ofreció fue el mercado brasileño de apuestas en línea, regulado desde enero de 2025 con uno de los marcos más estrictos del mundo. Ese esquema exige validación del documento ante la entidad gubernamental, prueba de vida, depósitos y retiros restringidos a la cuenta bancaria del titular y autenticación biométrica para retirar fondos, modificar datos o reactivar una cuenta inactiva.
La mención del mercado brasileño no es gratuita: el Risk Signals Latam Tour es un evento regional que continuará en Panamá, República Dominicana y Guatemala.

